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La lógica de la abundancia y la conflictología

En una de las asignaturas que he elegido este cuatrimestre, Conflictología, las actividades giran en torno al libro de Eduard Vinyamata con el mismo título. En el prólogo leo que la disciplina llamada conflictología tiene sus inicios en los años setenta en EEUU, fue motivada por las tensiones debidas a la Guerra fría y, en sus orígenes, bebe de fundamentos espirituales desarrollados por los cuáqueros. El autor describe una de las piedras angulares de la disciplina en los siguientes términos:

Normalmente, se tiene el convencimiento de que toda disputa siempre se resuelve a favor de una de las partes en perjuicio de la otra. Resulta extraordinariamente difícil concebir resultados en que ambas partes del litigio puedan resultar plenamente satisfechas. De hecho, esta es una de las principales dificultades que habrá que superar para poder solucionar conflictos. (…) Si las partes en conflicto, todas ellas, no resultan plena y simultáneamente satisfechas, no podremos decir que el conflicto ha finalizado, este se planteará de nuevo en cuanto encuentre ocasión más propicia.

Si sigo leyendo (que, sin duda, haré), ¿me encontraré con algo parecido a la lógica de la abundancia? ¿Será posible fuera de los espacios digitales? Estaré atenta al respecto.

En todo caso, el autor afirma que los sistemas tradicionales de resolución de conflictos, como las normas y las leyes, la negociación coercitiva y las técnicas psicológicas orientadas a la resignación, sólo prorrogan o reprimen, pero no solucionan los conflictos. Con este panorama no es de extrañar, pues, que se sigan buscando Zonas Temporalmente Autónomas.

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El único juego en la ciudad

Hoy temprano he terminado Neuromante, la primera novela ciberpunk (las de hasta ahora eran relatos) que he leído. Casi podría decir la primera novela de ciencia ficción que he leído aparte de Soy leyenda de Richard Matheson y la primera de la serie Dune de Frank Herbert.

Y me ha costado. Me ha costado porque echaba de menos una buena contextopedia sobre ella y porque lo leí en inglés, que supone más disfrute pero también más esfuerzo.

Ha sido, además, uno de los primeros textos distópicos sobre la tecnología que he leído. Pero es que eso de que tener un único juego en la ciudad no puede acabar bien, no lo tenía del todo claro hasta hace poco.

Se me han juntado muchos “primera vez” aquí – por eso costó.

Como ya le ocurrió a Manuel, he vuelto a reconocerme ciborg gracias a que, como bien comenta Iván, Gibson no deja de mostrar la humanidad que hay detrás de estas criaturas. El simstim, por ejemplo, me tiene captivada. Me encanta la reflexión de Molly acerca de este cacharrito con el que Case puede percibir desde la distancia todo lo que ella percibe a través de sus sentidos (aumentados, cabría añadir).

I like it, you know? Like I’ve always talked to myself, in my head, when I’ve been in tight spots. Pretend I got some friend, somebody I can trust, and I’ll tell ‘em what I really think, what I feel like and then I’ll pretend they are telling me what they think about that, and I’ll just go along that way. Having you is kinda like that.

Me encanta, claro, porque yo también hablo conmigo misma. Pero puesta a preferir, prefiero la deliberación.

Al tratar de explicar qué y cómo son las inteligencias artificiales que manejan los hilos, Gibson se acerca a lo que Hakim Bey, más tarde, denominaría, Zonas Temporalmente Autónomas o bien saca su lado ¿situacionista?

I try to plan, in your sense of the word, but that isn’t my basic mode, really. I improvise. It’s my greatest talent. I prefer situations to plans, you see… Really, I’ve had to deal with givens.

Con el grandioso plan de la creación de inteligencias artificiales entra en la historia el eterno deseo de un único Dios que se haga responsable, en última instancia, de todo. Es momento de recordar los peligros de la mirada universalista (y a madame Blavatsky).

She was quite a visionary. She imagined us in a symbiotic relationship with the AIs, our corporate decisions made for us. Our conscious decisions, I should say. Tessier Ashpool would be immortal, a hive, each of us units of a larger entity. Fascinating.

Tampoco faltan nuevos – y oscuros – destellos de Barabási, especialmente de su nuevo libro Bursts.

I saw her death coming. In the patterns you sometimes imagined you could detect in the dance of the street. These patterns are real. I am complex enough, in my narrow ways, to read those patterns.

Aparte del Flatline, los que más humor aportan a la narración son los rastas de la colonia espacial de Zion, una atractiva metáfora de comunidad con economía autónoma.

Me gusta mucho la solución antiespiritual que Gibson da al porqué, al objetivo de las inteligencias artificiales. Por eso, me permito terminar el post con uno de sus geniales diálogos:

“I’m the matrix, Case.”
“Where’s that get you?”
“Nowhere, everywhere. I’m the sum total of the works, the whole show.”
“That what 3Jane’s mother wanted?”
“No. She couldn’t imagine what I’d be like.”
“So what’s the score? How are things different? You running the world now? You God?”
“Things aren’t different. Things are things.”
“But what do you do? You just there?”
“I talk to my own kind.”
“But you’re the whole thing. Talk to yourself?”
“There’s others, I found one already.”
“From where?”
“Centauri system.”
“Oh, yeah? No shit?”
“No shit.”

ZTA: quién sabe lo que hemos de conseguir

En 1985, Hakim Bey propuso el concepto de las Zonas Temporalmente Autónomas (ZTA). En lugar de definirlo – ya que, como declaró, “existía más allá de las definiciones” – dedicó un sugestivo texto, más una fantasía poética que un ensayo, para ponerlo en contexto y circunscribirlo.

En éste, acerca las ZTA a la revuelta para oponerlo a la revolución o cualquier intento de solución permanente e inventa la psicotopología – sólo la mente humana puede reproducir lo real – para alejarlo de las medidas de mapas y estados. Lo asocia a la banda como unidad básica de organización social frente a la familia, la celebración como actividad que une y da poder a las personas y grupos siempre que no sea un espectáculo orquestado por el estado (que José enlaza, en una acertada analogía, con el botellón) y al nomadismo psíquico, un concepto algo oscuro que interpreto como la apertura ante la diversidad que instintivamente rechaza los dogmas y los ideales totalitarios (me encanta que Iván enlace las ZTA con el pastafarismo).

También lo asocia a Internet, tan poco conocido todavía por aquellas fechas y llama la atención sobre la naturaleza incontrolable de la red. Distingue entre redes jerárquicas y redes horizontales e identifica el hacker como “algo con un papel fundamental en la creación de las ZTA”.

El capítulo que recupera ZTAs pasados y presentes, con piratas, corsarios, bucaneros y otras figuras como protagonistas, me ha regalado el conocimiento de muchos momentos históricos de los que hasta ahora no sabía nada. Y también me recordó la metáfora en el nombre de las Indias Electrónicas.

Llegada a este punto, pese a los conceptos relacionados y ejemplos que ofrece el autor, no me acababa de quedar claro qué eran las ZTA. De modo que no quise resistir la tentación de hacer una recopilación de qué es y qué no es, basado en el texto.

¿Qué y cómo es?

Una táctica consciente radical – Una táctica de desaparición – Una táctica perfecta para una era en que el estado es omnipotente y omnipresente pero también lleno de fisuras y grietas – Un “protocolo” – Momento descontrolado que conforma en una auto-coordinación espontánea, si bien breve – Es “epifánico”, una experiencia punta en la escala tanto social como individual – Un crecimiento que va de la domesticación a lo salvaje – Una forma de feracidad – Un “retorno” que es también un paso adelante – Un lugar físico, por tanto todos los sentidos deben estar implicados – El escenario de nuestra presente autonomía – Creatividad inmediata – Una Nueva Autonomía que se infiltrará en los medios y los subvertirá desde dentro – quiere existir en este mundo, no es la idea de otro mundo – centro de fuerza pagano en la confluencia de misteriosas líneas cósmicas – intensificación, derroche, exceso, potlach, vida consumida en vivir en vez de en sobrevivir

¿Qué y cómo no es?

Mundo visionario nacido de alguna falsa totalización – Pura fantasía vacía – Mermelada ayer o mermelada mañana pero nunca mermelada hoy – La mundanidad de la nolición – Pasotismo contracultural – Alguna horrible parodia de trance místico – Falsa promesa de utopía social a la que debamos sacrificar nuestras vidas para que los hijos de nuestros hijos puedan respirar un poco de aire libre – Isla – Utopía eterna – Escondite entre montañas – El silencia de una hiperconformidad irónica

Comentamos con David que, si bien ZTA se aproximaba a describir la libertad que los indianos experimentaban en las primeras comunidades virtuales, no dejaba de ser un texto ambiguo del cual se alimentó la ideología rave, los místicos religiosos y seguramente muchas otras personas y grupos en búsqueda de nuevos ideales. Desde luego, hay de dónde alimentarse para todo eso y, en cuanto al resultado, lo dice el propio Bey: “Estudiemos la invisibilidad, el tramaje, el nomadismo psíquico, y ¿quién sabe lo que hemos de conseguir?”

Me gustará quedarme con la definición de la indianopedia de las ZTA como espacios de relación social no mediada por la coerción. Y añadir que también me recuerdan el flow de Csíkszentmihályi y el “vivir arrebatados por el cambio” de Juan Urrutia. Y terminar con enlazar esta cita que tan bien describe lo que Hakim Bey llama desaparición o invisibilidad y este post que incluye un ejemplo del mismo con un dato sorprendente sobre lo que llaman absentismo escolar.